Un chatbot no puede escribir tu currículum, porque no sabe qué hiciste. En lo que sí es muy bueno es en la parte que más cuesta: convertir un montón informe de “trabajé allí e hice cosas” en líneas claras y concretas, y luego reajustar esas líneas para cada puesto al que te presentas. Abajo tienes el proceso completo en seis pasos, con los prompts, más una sección honesta sobre los sistemas automáticos de selección — porque casi todo lo que se escribe sobre “cómo burlarlos” es humo.

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Paso 1: reúne la materia prima antes de pedir nada

No abras el chat escribiendo “escríbeme el currículum”. Obtendrás un currículum verosímil de una persona que no existe, y corregirlo te llevará más que escribirlo desde cero. Dedica en cambio quince minutos a producir materia prima: cada puesto, cada empresa, fechas aproximadas y — esta es la parte importante — qué hacías realmente cada semana, qué cambió porque estabas tú y todo aquello a lo que puedas ponerle un número. Desordenado vale. Frases sueltas valen. Anota también las cosas que te parecen demasiado pequeñas para mencionarlas: suele ser ahí donde están los detalles concretos.

Prompt: “Estoy montando mi currículum. Esta es mi trayectoria en bruto, sin filtrar: [pega todo]. No escribas todavía el currículum. Hazme las preguntas que un seleccionador querría ver respondidas y que mis notas no cubren — sobre todo de dimensión, resultados y qué hice yo frente a lo que hizo el equipo. Diez preguntas, una cada vez.”

Responder a esas preguntas es el verdadero trabajo de escribir un currículum. Todo lo demás es maquetación.

Paso 2: de funciones a resultados

La única mejora estructural que importa es pasar de aquello de lo que eras responsable a aquello que cambió. “Responsable de redes sociales” no dice nada; “llevé el Instagram de la tienda de 400 a 1.100 seguidores en seis meses publicando tres veces por semana” dice quién eres. Los números ayudan, pero solo los reales: de tus registros, de un informe antiguo, de la valoración de tu responsable, de tus propias anotaciones.

Prompt: “Reescribe cada uno de estos puntos como líneas de currículum que empiecen por el resultado, luego la acción y luego el contexto. Máximo 25 palabras cada una. Si una línea no tiene un resultado medible, no te lo inventes: márcala y dime qué tipo de dato debería buscar. Aquí están: [pega].”

La instrucción “no te lo inventes” es clave. A su aire, un asistente produce encantado “aumenté la eficiencia un 30%”, y esa cifra te acompañará hasta la entrevista en la que alguien te pregunte cómo la mediste.

Paso 3: adapta a una oferta cada vez

Aquí es donde el ahorro de tiempo es real. Reescribir el currículum a mano para cada candidatura es tan pesado que casi todo el mundo se lo salta; con un borrador y la oferta delante son cinco minutos. El objetivo no es cambiar lo que hiciste: es poner delante las partes de tu trayectoria que le importan a esa empresa y usar su vocabulario allí donde coincide honestamente con el tuyo.

Prompt: “Este es mi currículum: [pega]. Esta es la oferta: [pega]. Dime: qué experiencias mías encajan más directamente con sus requisitos, qué requisitos no cumplo y qué líneas debería subir o quitar para esta candidatura. No reescribas nada todavía: primero dame el análisis.”

Lee la lista de “requisitos que no cumplo” antes de enviar nada. A veces te dice cómo enfocar la carta de presentación. A veces te dice que no te presentes, y eso también es información útil.

Paso 4: los sistemas automáticos, con honestidad

Muchas empresas medianas y grandes meten tu candidatura en un software que la guarda, la descompone en campos y permite a los seleccionadores buscar y filtrar. Esa es su función real: un archivo con buscador, no un robot que juzga tu personalidad. No hay fórmula secreta, y quien te venda el “truco para superar el ATS” te vende un truco para un sistema que no ha visto: cada empresa lo configura a su manera.

Lo que sí ayuda es dejarte leer con facilidad. Usa encabezados de sección estándar que digan lo que son (Experiencia, Formación, Competencias). Mantén una sola columna: los diseños a varias columnas y los cuadros de texto pueden leerse en orden equivocado. No pongas los datos de contacto en el encabezado o el pie, donde algunos lectores no miran. No confíes información a gráficos, iconos o diagramas. Guarda en el formato que pida la oferta; si no lo especifica, un .docx limpio o un PDF con texto seleccionable sirven igual. Usa los términos de la oferta cuando describan de verdad tu experiencia: si ellos dicen “cuentas a cobrar” y tú dices “facturación”, escribe las dos.

Lo que no ayuda: palabras clave en blanco sobre blanco, capas invisibles, listas de términos metidas en los márgenes. Se detecta, los seleccionadores lo ven y te cuesta la candidatura. Además es una pequeña deshonestidad en un documento cuyo único valor es ser cierto.

Prompt: “De esta oferta, extrae los términos y competencias que un seleccionador buscaría con más probabilidad: [pega]. Agrúpalos en los que claramente tengo, los que tengo en parte y los que no tengo. Solo para el primer grupo, sugiere en qué parte de mi currículum encajarían de forma natural: [pega currículum].”

Paso 5: decide qué se queda humano

Un borrador de IA sin editar tiene un olor: frases todas del mismo largo, verbos prudentes, “apasionado por aportar valor”. Los seleccionadores leen cientos a la semana, y también leen el esfuerzo que no se hizo. El remedio es decidir de antemano qué partes escribes tú.

Dónde ayuda la IA y dónde no, para currículums, a agosto de 2026.
Parte del trabajoDéjasela al asistenteQuédatela tú
Recordar qué hicisteHacerte las preguntas correctasCada dato, fecha, cargo y cifra
Redacción de las líneasApretar, cortar, poner el resultado delanteLa versión final de tus dos o tres mejores líneas
Adaptación a la ofertaBuscar coincidencias y reordenarLa decisión sobre qué destacar
Perfil de la cabeceraOpciones de borrador para reaccionarLa versión que envías de verdad
Formato y legibilidad automáticaListas de comprobación y estructuraEl archivo final y su aspecto
Carta de presentaciónEstructura y primer borradorEl motivo concreto por el que quieres ese puesto
Preparación de la entrevistaPreguntas de práctica y objecionesTus historias, contadas con tus palabras

Prompt: “Este es el borrador de mi currículum: [pega]. Señala cada expresión que suene genérica, corporativa o que podría estar en el currículum de cualquiera. No las reescribas: solo enuméralas, para sustituirlas con mis palabras.”

Paso 6: audita la verdad y que lo lea una persona

Antes de que el archivo salga de tu ordenador, repásalo línea a línea contra la realidad: cargos tal como aparecían en el contrato, fechas que cuadren, cifras que podrías defender si te preguntan “¿cómo llegaste a ese número?”. Los asistentes tienden a la redacción halagadora, y una pequeña exageración que no hiciste conscientemente pasa a ser tuya en cuanto la envías. Aquí vale el mismo hábito de verificación de siempre — mira cómo verificar la IA.

Luego léelo en voz alta. Luego mándalo a una persona que conozca tu trabajo y a otra que no. La segunda detecta la jerga; la primera detecta lo que has vendido por debajo de su valor.

Qué no hacer

  • No le dejes inventar nada. Empresas, cargos, fechas, titulaciones, porcentajes. Una línea inventada más adelante no es un rechazo: es un despido.
  • No pegues tus datos personales completos. Dirección, teléfono, DNI, fecha de nacimiento: para escribir el texto no hacen falta. Quítalos, trabaja el contenido y añade los contactos en el documento final. Más en usar la IA con seguridad.
  • No mandes el mismo currículum hecho por IA a cincuenta ofertas. Volumen sin adaptación es lo peor de ambos mundos: texto genérico y ninguna puntería.
  • No te quedes con el primer borrador. La primera salida es materia prima. Pide más corto, más directo, más concreto: la calidad está en la segunda pasada.
  • No escondas palabras clave. Texto en blanco, letra diminuta, listas fuera de página. Se detecta y ahí acaba la candidatura.
  • No dejes que escriba tu perfil de cabecera. Es lo primero que se lee y lo más fácil de identificar como generado. Pídele opciones si quieres, y luego escribe la tuya.
  • No te saltes la lectura en voz alta. Si no puedes decir una frase sin torcer el gesto, tampoco podrás defenderla en la entrevista.

Después del currículum

El método se extiende con naturalidad: una carta de presentación construida a partir de tu currículum y la oferta, y luego reescrita con tu voz; una simulación de entrevista en la que le pides al asistente que haga de responsable de selección y te presione en vez de animarte. Las dos funcionan mejor cuando el currículum es honesto y concreto, porque todo lo demás se construye encima. Si tus prompts dan resultados planos en general, la causa suele ser uno de los patrones de errores comunes de quien empieza, y entre las veinte plantillas de prompts cotidianos hay una de simulación que puedes apuntar a tu próxima entrevista. Qué puedes adjuntar, subir o guardar como instrucciones reutilizables depende del plan y cambia con el tiempo: la respuesta actual está en help.openai.com, no en ninguna guía.